CHO OYU, CAMINANDO ENTRE GIGANTES
Me meto en la piel de mi amigo Javier "Harri" Martin y me imagino cómo ha vivido su experiencia en la expedición en la que ha participado y cuyo objetivo era un pico de más de 8000m situado en el Tibet. Veremos cómo me "desenvuelvo" dentro de un cuerpo 50kgs más pequeño...
Dice un viejo refrán que “la oportunidad es como el fierro, se ha de machacar caliente” y por ello, cuando surgió la posibilidad de “visitar” el Himalaya para intentar la escalada de uno de los gigantes de la tierra, el Cho Oyu, de 8201m, no me lo pensé dos veces.
Dice un viejo refrán que “la oportunidad es como el fierro, se ha de machacar caliente” y por ello, cuando surgió la posibilidad de “visitar” el Himalaya para intentar la escalada de uno de los gigantes de la tierra, el Cho Oyu, de 8201m, no me lo pensé dos veces.
La expedición la componiamos tres amigos: Josema, Arsen y yo.
Ibamos al Cho Oyu por la vertiente tibetana china.
En apenas 24 horas pasamos del bullicio occidental al bullicio de Katmandu, capital del Nepal, donde teníamos la agencia, Snowi Horizon, que se ocupaba de nuestro grupo. Varios días de tramites, papeleos, permisos de escalada, contratos, revisión del material, comida, apenas nos dejaron tiempo para tomarle el pulso a esta animada ciudad.
Finalmente nos juntamos un grupo de 10 alpinistas y cruzamos la frontera china (entrabamos al Tibet, bajo ocupación china hoy en dia) en dirección a Nyalam, ciudad de paso obligado en el acceso a los gigantes de 8000m cuando se escalan desde esta vertiente.
Hasta aquí todo ha sido mas o menos “fácil”, pues la aproximación era en vehiculo. A partir de aquí, a pie, y tres días mas tarde alcanzamos el campo base propiamente dicho, a 5750m. Este será nuestro “hogar” durante las próximas cuatro semanas.
Ahora empieza ya lo “serio” y a estas alturas la climatología es caprichosa y muy cambiante. Lo mismo nos nieva varios días y nos deja bloqueados en un campamento, como lo mismo luce un sol espectacular. Siempre atentos a la climatología, al estado de salud de nuestro “corazón” oxigenándonos lo mas correctamente posible, hidratándonos constantemente y guardando las normas elementales de seguridad en la progresión en este tipo de terrenos , como la ultilizacion de cuerdas fijas para facilitar la progresión por terrenos mas verticales, o el encordamiento en zonas de glaciar debido al peligro de las grietas ocultas, comenzamos con la “tediosa” tarea de subir y bajar repetidamente la montaña para ir montando campamentos intermedios y depósitos de material de modo que en el momento del ataque definitivo a la conquista de la cumbre la ascensión pueda ser lo mas rápida posible. Este “subir y bajar” de la montaña montando campamentos nos permite, aparte de conocer y familiarizarnos con el recorrido, forzar a nuestro cuerpo a trabajar cada vez con menos cantidad de oxigeno y ayudarnos en la aclimatación. No hay que olvidar que a 8000 m de altura la cantidad de oxigeno no llega al 20% de la que disponemos a nivel del mar. Y esta es la sexta montaña mas alta de la tierra…
Los campamentos de altura y depósitos de material se situan a 6400 (C1) y a 7200 (C2) y de ahí a la cumbre, y a 6700 un deposito de material.
Llevamos ya varios días asediando la montaña y hoy subimos al C2, pero unas molestias físicas que arrastro desde hace tiempo me obligan a tomar una decisión dolorosa una vez llegado hasta este punto: debo retirarme. Problemas de respiración, problemas físicos en el diafragma en la boca del estomago son motivos mas que de sobra para decidir bajar. Aquí, en el C2, 1000m por debajo de la cumbre, y teniendo en cuenta el esfuerzo que nos ha costado llegar hasta aquí, somos conscientes del descomunal tamaño de estas montañas o, mejor dicho, de nuestra propia pequeñez frente a ellas.
Montañas a las cuales no se puede subir sin una gran determinación y la aceptación del sufrimiento que conlleva el esfuerzo requerido. Pero, por mucha motivación y capacidad de sufrimiento que se tenga, la experiencia adquirida durante muchos años me permite decir adiós a este sueño sabiendo que tomo la decisión correcta, pues un “pequeño” problema respiratorio aquí, o un “pequeño” problema físico, pueden agravarse muy fácilmente a mas altura, y ninguna montaña vale una vida. A partir del C2, a esa altura se le conoce como “Zona de la Muerte”. Aquí no se sobrevive, aquí simplemente no se puede vivir de modo continuo.
Los movimientos se ralentizan al maximo, cualquier minimo esfuerzo se convierte en un gran esfuerzo, cualquier pequeño problema se convierte en un gran problema. Sentirse “a gusto” aquí es difícil, sentirse “bien”, imposible. Entonces… ¿por qué se sube? Aquí es donde ese afán de superación hace su aparición; donde sentimos como si de una droga se tratara esa “necesidad” de dar un paso mas hacia la cumbre. Uno no escala por vanidad, por decir “yo hice aquello” o “yo subi allí”, no lo hace por sentirse mas importante o por creerse mejor o mas valiente que los demás, lo hace porque el cuerpo y la mente lo piden. Lo hace porque en esos momentos de esfuerzo máximo, en esos momentos de pequeñez frente a la inmensidad de la montaña uno es capaz de conocerse mejor, es capaz de aprender, sobre todo a ser consciente del valor de la toma de decisiones vitales, a arrostrar las consecuencias de esas decisiones. Es como una “escuela de la vida”.
| "No respiro bien, queda mucho tute y me voy para abajo con pena" |
Los movimientos se ralentizan al maximo, cualquier minimo esfuerzo se convierte en un gran esfuerzo, cualquier pequeño problema se convierte en un gran problema. Sentirse “a gusto” aquí es difícil, sentirse “bien”, imposible. Entonces… ¿por qué se sube? Aquí es donde ese afán de superación hace su aparición; donde sentimos como si de una droga se tratara esa “necesidad” de dar un paso mas hacia la cumbre. Uno no escala por vanidad, por decir “yo hice aquello” o “yo subi allí”, no lo hace por sentirse mas importante o por creerse mejor o mas valiente que los demás, lo hace porque el cuerpo y la mente lo piden. Lo hace porque en esos momentos de esfuerzo máximo, en esos momentos de pequeñez frente a la inmensidad de la montaña uno es capaz de conocerse mejor, es capaz de aprender, sobre todo a ser consciente del valor de la toma de decisiones vitales, a arrostrar las consecuencias de esas decisiones. Es como una “escuela de la vida”.
Dos días mas tarde mis compañeros deciden darse también la vuelta pues la montaña no se muestra
especialmente “receptiva” aun con los primeros montañeros de la temporada y opone demasiadas dificultades como para subirla y bajarla con un minimo de garantías. No se puede subir una montaña asi con las manos en los bolsillos, y tampoco buscábamos eso, pero no nos apetece tampoco arriesgarnos en enormes laderas sembradas de infinidad y ocultas grietas dispuestas a engullirnos sin previo aviso. Quizas sea demasiado pronto en la temporada, o quizás se hayan demorado un poco otras expediciones con guias o con sherpas de altura, conocedores del itinerario, lo cual facilitaría enormemente la escension, haciéndole ganar en seguridad. Nos sentimos contentos por la actividad realizada.
especialmente “receptiva” aun con los primeros montañeros de la temporada y opone demasiadas dificultades como para subirla y bajarla con un minimo de garantías. No se puede subir una montaña asi con las manos en los bolsillos, y tampoco buscábamos eso, pero no nos apetece tampoco arriesgarnos en enormes laderas sembradas de infinidad y ocultas grietas dispuestas a engullirnos sin previo aviso. Quizas sea demasiado pronto en la temporada, o quizás se hayan demorado un poco otras expediciones con guias o con sherpas de altura, conocedores del itinerario, lo cual facilitaría enormemente la escension, haciéndole ganar en seguridad. Nos sentimos contentos por la actividad realizada.
Una nueva cordillera, un nuevo país, un nuevo continente pero, sobre todo, una nueva experiencia vital, nuevas gentes que con su esfuerzo y simpatía hicieron mas grata nuestra estancia en aquella situación y, sobre todo, tres amistades forjadas en las laderas de este gigante himalayico, el Cho Oyu, la Diosa Turquesa.

Gracias Ramón, he disfrutado con el viaje...
ResponderEliminarEsperando leer más historias como esta.
Un abrazo!!