sábado, 15 de mayo de 2010

ADIOS, BOLIVIA 2008



Conocedor de la tristeza del adiós

permití que las alas de la ilusión

me acunaran en su regazo

durante unos días.

 

Ocultas de las miradas ajenas

quedaban las alegrías apagadas

escondidas en el fondo del corazón.

 

Pronto llegaría el mañana

con un nuevo amanecer.

Resurgiría de las cenizas

cual Ave Fénix la ilusión en mi ser.


 

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